Para el tratamiento de los temas se han utilizado 46 puertas (metáforas de nuestro mundo: puertas de avión, de supermercados, de cajas fuerte, de minas, de neveras, de escuelas, etc.), 22 vídeos y proyecciones, sonidos direccionales, olores, rastros… Un viaje por cuatro mundos que comienza en el salón de nuestra casa La exposición comienza en el salón de nuestra casa -el Mundo ‘Feliz’-, donde el mobiliario y los objetos tienen una coloración blanquecina que los uniformiza de manera casi espectral.
![]()
En este universo monocromático, sólo algunos elementos tienen color -un filete de carne, una chaqueta de algodón, un teléfono móvil y un juguete de plástico– de los que salen rastros que atraviesan las paredes del Mundo ‘Feliz’ y nos conducen hacia el Mundo Real. Allí conoceremos el largo viaje que realizan estos productos hasta llegar a nuestras manos, dejando a su paso un rastro de daños y beneficios: ¿por qué nuestros móviles tienen relación con los conflictos armados en África? ¿por qué el filete de nuestro almuerzo deforesta la Amazonia? ¿por qué los juguetes de nuestros hijos tienen que ver con la ‘guerra del petróleo’? A continuación, llegamos al mundo de los Falsos Remedios. Allí descubrimos por qué las actuales recetas contra la pobreza no han dado resultado y por qué las polticas agrarias han perdido de vista su función: alimentar a la gente.
![]()
Por último, el Mundo Posible nos plantea un cambio de políticas y de enfoques. Nos recuerda que con nuestras decisiones construimos el mundo que queremos. “Es el momento para que la ciudadanía se mueva, es posible otra manera de vivir y no cabe la resignación ni la indiferencia en un momento donde tenemos una oportunidad para crear nuevas propuestas de desarrollo”, afirma Pablo Martínez Osés, coordinador de la Plataforma “2015 y Más”, organizadora de la exposición.
![]()



Digg
Del.icio.us
Googlize this
Facebook















