Si desde la calle Benito Corbal tomamos la de Genaro Pérez de Villamil o la de Vasco da Ponte, iremos a dar a una plaza que hoy se utiliza como aparcamiento y como parque infantil. Es la Plaza de Barcelos......
Pepy Clavijo, autora de Las Calles de Pontevedra nos cuenta su historia: En 1898 costó su compra 40.000 pesetas y dos años más tarde pasó a ser feria de ganado al tener que dejar de celebrarse en el campo de San José. Incluso hasta hace relativamente poco tiempo se seguía celebrando esta feria, pero a medida que el ganado era trasladado a orillas del Lérez, la feria fue pasando a ser mercadillo, hasta su instalación en el Recinto Ferial.
Más de cien parroquias acudían todos los sábados al famoso robledal de Barcelos, además de los días 1, 8, 15 y 23 de cada mes. Sabido es que el mercadillo o feria, según se le quiera llamar, es un enorme supermercado al aire libre, donde se puede encontrar de todo: ropas, calzados, herramientas, utensilios de todo tipo, plantas, flores o música.
En principio estos mercados se celebraban para que en ellos el campesino vendiese lo que le sobraba y comprase lo que le hacía falta; era, además, punto de encuentro y de relaciones sociales, lugar de bullicio, alegría, de fiesta y de alborozo.
Barcelos es el nombre actual, debido al hermanamiento de esta ciudad portuguesa con nuestra capital, que tuvo lugar en 1970 el 31 de agosto.
Aunque Barcelos en Portugal es bien conocido por su feria de los miércoles, a la que acude media Pontevedra siempre que algún día festivo coincide con este día de la semana, hay que decir que en esta ciudad también se puede visitar el pazo de los Piñeiros, el Museo Arqueológico, la iglesia parroquial y el “Cruceiro del Galo” del siglo XIV, que transcribo traduciendo de A. Gómes Pereira: “A la salida de Barcelinhos hacia Alvarellos y Oporto se podía ver al final de una alta rampa, al lado de la carretera una horca de piedra donde se ajusticiaban a los criminales a pocos pasos de un crucero denominado Cruceiro do Galo (hoy ha sido trasladado a la iglesia matriz); este monumento, símbolo de Barcelos, muestra por una cara a la Virgen, el sol y la luna, por la otra, al pie del crucificado un gallo y al Apóstol Santiago sosteniendo a un ahorcado. Su origen es el siguiente: un día pasó por allí una familia de peregrinos hacia Santiago de Compostela, se hospedaron en una taberna, como llevaban abundante comida ya preparada de casa, hicieron poco gasto al tabernero que, como persona ruin que era, los entregó a la justicia acusándolos de que le habían robado unos cubiertos de plata: el peregrino fue condenado a la horca, pero el hombre que nunca se había encontrado en mayor apuro sacó de entre la comida que llevaba preparada un “frango” (pollo) bien asado y poniéndolo encima de la mesa dijo: “E tao certo eu estar inocente como este galo cantar (es tan cierto que soy inocente como que este gallo cantará), inmediatamente el gallo cantó la mismo tiempo que se levantaba. El peregrino fue condenado y en su lugar se condenó al tabernero por haber levantado falso testimonio.”
Teotonio de Fonseca le da otra versión, así como otros muchos autores, pero todas coinciden en que fue el Apóstol Santiago el que demostró la inocencia del peregrino, por algo Barcelos se encuentra en el “Camino Portugués de las Peregrinaciones Jacobeas” a 50Km de Oporto, entre Ponte de Lima y Braga.
También en Santo Domingo de la Calzada se encuentra otro milagro similar que ocurre en el Camino Francés.



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Comentarios
Anoto una ´´fé de erratas´´
Acontinuación, en el artículo, del canto del gallo, en el antepenúltimo párrafo, anotais que el peregrino fué condenado, debedrías decir absuelto, y condenado en su lugar el tabernero. Pobre hombre
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