Quien piense que el encaje de bolillos es algo monótono, monocromático y demasiado clásico debería conocer a Merchi González. Hace 13 años que a Merchi le entró el gusanillo por aprender a palillar y ahora ha hecho de esta afición toda una escuela. Esta artesana del encaje, decidió que lo suyo no era lo tradicional, a lo que tiene sumamente respeto, y pensó que estos bordados podían servir para animar una camiseta para el verano, hacer unos broches elegantes y por qué no, complementar bisutería.
¿Cómo definirías tus diseños?
Yo modernizo el encaje de bolillos tradicional, que es precioso, pero yo lo actualizo. Pienso que las chicas jóvenes también deberían lucir estos bordados en la ropa que llevan todos los días, y mis diseños son perfectos para ello.
¿En qué se diferencia lo que tú haces a lo que estamos acostumbrados a ver?
Yo utilizo los colores fuertes en los bordados, que es lo que más llama la atención del encaje de bolillos. Cuando empecé a diseñar y a realizar mis complementos, decidí innovar. En mis primeros diseños incorporaba cristales de swarovsky, y salían unas flores preciosas. Ahora mezclo tejidos y texturas, pedrería, cristales...
¿Qué es lo que se puede hacer con encaje de bolillos?
Hay un sinfín de posibilidades. Desde los broches o tocados para la cabeza, hasta adornar cazadoras con partes bordadas, bolsos y hasta los pendientes y pulsera que llevo.
¿Cuál era tu intención al empezar estas creaciones?
Yo sobre todo pensaba en acercar el encaje de bolillos a la gente joven. Se tiene la imagen de las señoras mayores palillando, pero cada vez más chicas jóvenes se sienten atraídas por esta arte. Lo veo en mis clases porque al principio vienen las madres y luego las hijas ven las cosas tan bonitas que hacemos y vienen también con ellas.
¿Hay hombres que hagan encaje?
Hay pocos, pero sí que los hay. El año pasado tuvo a un chico que era diseñador de ropa y vino a mis clases a aprender cómo se hacía encaje de bolillos.
¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que se vean resultados del aprendizaje?
Todo depende de la destreza que se tenga, no todo el mundo tiene la misma habilidad. Yo doy clases de 2 horas a la semana, y los bordados se pueden empezar a ver al mes de empezar las clases.
¿Las alumnas te piden encargos de los diseños que haces?
Sí, porque ven lo que llevo puesto o los diseños que estoy haciendo y me hacen encargos. También hago trabajos para gente de fuera y alguna mercería me vende algunas piezas. Algunas veces me da pena desprenderme de algo que me ha llevado mucho tiempo y mucho trabajo.
¿Se puede vivir de estos complementos?
No, está muy mal pagado. Un broche puede costarle al cliente 85€, pero no sabe todo el trabajo y todo el tiempo que me ha llevado diseñarlo, encontrar los tejidos y hacerlo.
¿Prefieres palillar en grupo o en solitario?
Palillar es un arte muy socializador, porque mientras lo haces se habla de muchas cosas y es muy divertido. Me encanta palillar y estar hablando con las alumnas y que haga bullicio en clase. Pero cuando estoy diseñando o estoy metida en algo difícil prefiero estar a solas con los hilos.
¿En qué te inspiras para crear tus diseños?
Me fijo mucho en las tendencias de la pasarela, de las revistas. Adapto los tejidos y los colores de lo que se lleva a lo que yo hago. El encaje de bolillos es un gran desconocido porque no todos saben lo que puede dar de sí.
Debe ser bonito ver tus diseños luego en otra gente.
Algunas veces me da pena desprenderme de algunas cosas pero sí que es un orgullo que la gente que lo lleve se vea guapa y le guste.
¿Algo más que no sepamos del encaje de bolillos?
Pues una vez me dijeron que los médicos recomendaban hacer encaje de bolillos a gente con artritis en las manos. Para la gente mayor es bueno porque ejercitan los dedos de las manos se entrena la agudeza mental.
Si está interesado en aprender a hacer encaje de bolillos, Merchi imparte clases en el número 43 de la calle Arzobispo Malvar, o llama al 606 36 97 10.



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