"El Gobierno frena la idea de adoptar para España y Portugal el modelo del Benelux" (titular de La Voz de Galicia, 5 de Julio de 2010)...Ah,¿pero estábamos negociando con Portugal formar una especie de Benelux? Dicho artículo incluye la encuesta anual del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Salamanca en el que se recoge que el 45.6% de los portugueses y el 31% de los españoles están a favor de formar una Federación, estudio que ya fue publicado por la Agencia EFE y varios medios de comunicación (El Mundo titulaba "El 31% de los españoles partidarios de unirse a Portugal en una federación") el pasado 22 de Mayo, coincidiendo con la acentuación de la crisis de la Deuda española y la publicación de artículos en el "Frankfurter Allgemeine Zaitung" acerca del llamado "Euro Norte", un Euro fuerte que conviviría con el Euro Sur, devaluado para permitir las exporaciones, una idea que parece interesante a primera vista pero cuya supervivencia requiere, como se indicó, de la Unión Política ya que de la misma forma que tras el Euro no se puede especular con la peseta o el drachma como hizo el inversor Geoge Soros en 1991 con LIbra y la Lira forzando a la Libra a abandonar el Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio (ERM) que era el gérmen del Euro, tampoco se podría especular con la deuda griega o española.
Al mismo tiempo se está gestando la creacion de tres instituciones de supervisión financiera de ámbito comunitario, la primera de las cuales es la Autoridad Bancaria Europea cuya sede se disputan Frankfurt y Londres, si bien a pesar de su importancia financiera, al no haber participado Gran Bretaña en el Fondo Europeo de 750.000 millones de euros nacido de la reunión del Consejo de Economía y Finanzas (Ecofín) de la U.E. del pasado 10 de Mayo, y no tener ningún representante en el Consejo de Administración del Banco Central Europeo, las posibilidades de Londres se ven muy debilitadas, salvo que se esté negociando el momento más adecuado para la unión británica a la Eurozona. Por otra parte acaba de entrar en funcionamiento el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), gérmen de un Servicio Diplomático Europeo, algo que no será posible mientras no existan unos servicios de inteligencia europeos. El Tratado de Lisboa que entró en vigor el pasado 1 de Diciembre por lo menos salva gran parte de los avances contenidos en el Tratado Constitucional, el más importante de los cuales es la integración de la Carta Europea de Derechos Fundamentales como parte de los tratados fundacionales de la Unión. De todos modos, el rechazo al Tratado Constitucional en los referendos de Francia y Holanda (si bien la inmensa mayoría de los votantes ni se leyó dicho Tratado ni tiene intención alguna de leérselo, y se guian por el canto de las sirenas) así como la Sentencia del Tribunal Constitucional alemán de fecha 30 de Junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa, indicando el carácter "delegado" de la U.E. respecto a los Estados miembros, marcan temporalmente límites al proceso de integración.
El contenido de. Tratado vigente ya es lo suficientemente ambicioso para la próxima década, pero el "método funcionalista" sigue rodando por lo que de agravarse durante los próximos meses o años las tensiones en el seno de la Unión Monetaria la única salida será la armonización fiscal comunitaria, la existencia de un presupuesto común mayor que el actual (1% del PIB de la Unión tiene carácter comunitario, si bien indirectamente dicha cifra se multiplica: ESA, CERN y otras asociaciones paneuropeas ligadas a la UE, pero no parte de la misma) , la creación de un "bono europeo" que evite los ataques especulativos a los estados más débiles, y en definitiva la Unión Política.
El problema que se plantea en la práctica se puede deducir del informe de la sociedad "Transparency International" que analiza el nivel de corrupción y la eficiencia en la gestión en la mayoría de los países del Mundo. De acuerdo con dicho informe, si 10 representa la menor corrupción y 1 la máxima, Alemania y los países nórdicos están situados entre los niveles 8 y 10, España y Francia entre el 6 y el 7, Grecia entre el 3 y el 4. Algunos años España ha alcanzado un nivel superior a 7, similar al de EE.UU. y Gran Breataña (entre 7 y 8) Los fondos de inversión están haciendo una clara distinción entre Alemania, España y Grecia, con la complicidad más o menos manifiesta del Gobierno alemán. De esta forma caben tres opciones (de continuar el proceso de integración europeo), que en última instancia dependerán de la voluntad política de los estados miembros.
Foto fuente: http://www.elpais.com/recorte/20081203elpepifut_1/LCO340/Ies/cohete_Ariane.jpg
Enrique Costas Mira



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