Las nuevas directrices de hacienda establecen, según los inspectores, el cumplimiento de un proceso burocrático que retrasa su labor, al tiempo que se les exige un objetivo mayor de recuperación de deuda.
Acatar la primera parte de la instrucción, es decir, completar todos los pasos informáticos exigidos, supondría una huelga de celo, según el Secretario de General del Colectivo de Inspectores de Hacienda del Estado, D. Francisco de la Torre. Y conseguir un incremento de los objetivos del 15% más que el 2009, está fuera de la realidad, teniendo en cuenta, además, que el presupuesto del la Agencia Tributaria se ha reducido un 6% y sufrirá también las restricciones de empleo publico. Hay que tener en cuenta que el 20% de la retribución de los inspectores depende del cumplimiento del objetivo, que están ligados al numero de actas de liquidación. Ello supone una presión para concluir cuanto antes los expedientes y tratar de obtener la mayor deuda posible. Dicho de otra forma, los Inspectores ganan más dinero en la medida que denuncian a mas empresas, es decir, “si se cita a diez contribuyentes, se tendrá que obtener recaudación en nueve de ellos, para cubrir los objetivos”.
Las exigencias de la Agencia Tributaria llevará a los inspectores a prevaricar / sancionar a un contribuyente a sabiendas que es injusto, para cubrir los objetivos. Sin embargo, en casos dudosos, los inspectores se verán presionados a optar siempre por la vía que más perjudique al contribuyente. Esta situación supondrá un incremento de la litigiosidad y un mayor número de juicios perdidos por parte de hacienda.



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