En estos dos escudos se representan las armas de los linajes García y Puga; procedentes de la localidad ourensana de Ribadavia. Algunos de estos símbolos son tan antiguos como lo fue la propia orden del Temple. Esta organización dejó esculpidos, en el primer cuarto del siglo XIII, símbolos similares en la iglesia románica de San Cristovo de Regodeigón en Ribadavia, así como en otras iglesias del románico tardío en otros puntos de la provincia de Ourense.
ARMAS HERÁLDICAS DE LOS GARCÍA VAAMONDE Y PUGA DE SANDOVAL EN LA CASA DAS CAMPÁS, TAMBIÉN LLAMADA CASA DE LA ALHÓNDIGA Y DEL PITILLO; ACTUAL SEDE DE LA VICERRECTORÍA DEL CAMPUS DE PONTEVEDRA
-Situación e historia:
Estamos ante un conjunto heráldico situado en la calle don Filiberto número 11 en la ciudad de Pontevedra. Esta calle en siglos anteriores se conocía como Plaza de la Alhóndiga, y se cree que aquí se encontraba la lonja de trigo. Frente a este edificio donde está el actual escudo se localizaba la antigua iglesia parroquial de San Bartolomé que demolieron en el siglo XVIII.
Estos escudos, de tiempos del reinado de los Reyes Católicos, pertenecieron a los señores de la Casa de Regodeigón de Ribadavia (Ourense), y concretamente a don Lope García de Vaamonde y a su esposa doña Violante de Puga Sandoval y López de Mosquera. Doña Violante descendía de don Pedro Vázquez de Puga “El Blanco” que vivió a principios del siglo XV y de su mujer doña Leonor Rodríguez de Sandoval (hija esta, del Justicia Mayor de Galicia, don Juan Rodríguez de Sandoval.![]()
-Composición del escudo:
El conjunto heráldico está compuesto de dos escudos de armas. El de mayor dimensión perteneció a don Lope García Vaamonde, está acolado de una garza y su campo se distribuye combinado en cuatro particiones: el 1º y 4º cuartel presentan contrafajados surmontando un lobo (los lobos representan al guerrero esforzado, cruel con sus enemigos y siempre listo para la acción, lo que se manifiesta por su posición de paseante); en el 2º y 3º cuartel hay cinco anilletes o círculos (los anilletes provienen de los anillos por los que desde la antigüedad se distinguía a los nobles, y que en el Imperio Romano solo podían exhibir los caballeros).

La garza que acola el escudo (es decir, que está colocada tras él asomando la cabeza y las extremidades fuera del perímetro del escudo) fue decapitada, por los propietarios de la edificación, hace décadas con el fin de abrir una ventana en su lugar. Pero, en tiempos recientes, dicha cabeza fue restaurada, por decisión del gobierno local, tal y como se puede verse en la actualidad.
Los cinco anilletes junto con los lobos y los contrafajados fueron asimilados como propios por los señores de Regodeigón, del linaje de los García Vaamonde. Esta familia dejó esculpidos escudos similares en varias edificaciones de finales del siglo XV y de principios del XVI; así, se hallan: tanto en la denominada casa de la Inquisición en el centro histórico de Ribadavia; como en los rosetones de la bóveda de crucería de la iglesia de Santo Domingo en la misma localidad ourensana; así como en la casa, que analizamos en este apartado, conocida por los nombres de “das Campás”, “Alhóndiga” y “do Pitillo” en la calle don Filiberto de la Zona Monumental en la ciudad de Pontevedra.
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El origen de estos símbolos se vinculan con la Orden del Temple. Los monjes soldados señorearon, en el siglo XIII hasta la liquidación de esta organización en el siglo XIV, las tierras adyacentes a la iglesia hoy parroquial de San Cristovo de Regodeigón en Ribadavia. Allí, en las ventanas románicas de dicha iglesia, de principios del siglo XIII, aún se conservan en perfecto estado: anilletes, lobos y palos (origen del contrafajado), junto a estrellas, aves y una pequeña torre militar; que todos ellos eran señas y distintivos exhibidos con frecuencia por los Templarios.
Al lado del anterior, en Pontevedra, hay otro escudo heráldico que nos muestra las armas del linaje de los PUGA, atribuido a doña Violante de Puga. Su campo está cuartelado en cruz: En el 1º y 4º cuartel hay una espuela (la espuela hace referencia a que a los nuevos caballeros se les entregaba una espuela de oro en la ceremonia de su investidura, lo que venía a significar su nobleza de sangre o infanzonía, pues estaba prohibido que nadie armara caballero a quien no fuera noble de sangre); en el 2º y 3º cuartel hay un caldero (el caldero se convirtió durante la Alta Edad Media en el símbolo del rico-hombre que la ostentaba como señal de que mantenía a sus expensas a su propia mesnada de caballeros de honor; después su uso se extendería asociado siempre a la idea de poder y riqueza).
Texto: Carlos Acuña Rubio y Silvia Garrido PortosDibujos policromados: Carlos Acuña Rubio
Fotografías: Daniel Gálvez Argibay



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