Es esta nota, continuación de la de la semana pasada, que llevaba el mismo título: me dispongo a contarles cómo continuó la historia con mi amigo, el que era muy religioso, ¿se acuerdan?
Pues bien, tal y como acontecieron los hechos en nuestra siguiente reunión, lo que si ya tengo claro, al igual que mi amigo, es que nuestra vida se desarrolla como los movimientos de las piezas de un tablero de ajedrez en el nosotros somos las piezas; y, como verán, en este pensamiento no estamos, mi amigo y yo, solos.
Así, el pasado Viernes nos citamos en el “Bar Nacional” (que no se ofenda nadie, porque se llama nacional pero no sé si por gallego o por español o por qué rabo de gaita) de esta capital un día a las 6 ½ h de la tarde (se iba en el Talgo de la noche a Madrid para volar a América por un largo tiempo). Créanme -los que me conocen saben que no miento- que no sé por qué llevé a esa cita un libro de Poemas del poeta zamorano León Felipe; lo compré de recuerdo una vez que fui a ver en Zamora una exposición sobre su vida; tampoco sé por qué lo compré ese día pero el caso es que ayer necesité buscarlo en mi librería, quizás porque buscaba inspiración para otro artículo que estoy escribiendo sobre mis vacaciones zamoranas; y así cuando salí de mi casa a la cita, sin querer, lo cogí; puede que con la intención de echarle un vistazo, si tenía que esperar… no sé. Cuando no sentamos en la terraza, durante la ½ h de charla distendida, estuvo el libro sobre la mesa, delante nuestra. Mi amigo me preguntó por él y citó, al leerlo, su sugerente título:” ¡oh, este viejo y roto violín”…me encogí de hombros y seguí bromeando. Antes de despedirnos me recomendó las Cartas de San Juan, conociendo mi pasión por la belleza de su Evangelio, y los textos de San Agustín. Con un abrazo, nos despedimos.
Al volver a mi casa me sobraba tiempo por lo que me senté en la terraza del “Blanco y Negro”. Pedí un cortado y un vaso de agua. Y allí me dispuse a ojear a fondo el libro de León Felipe ya que, desde que lo compré hasta ese momento, no le había dedicado mayor atención. Los poemas eran realmente preciosos (editó este libro la Editorial Finisterre); me llamaron la atención muchos –realmente León Felipe tenía una mente preclara- pero me impresionó, por lo que se podrán imaginar si lo leen, este que les transcribo sin más comentarios: se llama La Creación.
A continuación del poema les adjunto un vídeo de Youtube con la versión musicada que hizo Serrat de un también precioso poema, Vencidos, del propio León Felipe.
LA CREACIÓN (A Dios)
Claro, claro…
si yo entiendo, yo entiendo, Señor.
Dios, Tú eres el Gran Poeta de Mundo, del Universo,
el que crea y dirige la tragedia.
Y la tragedia tiene sus leyes,
sus leyes inmutables y fatales…
Y el héroe tiene que sufrir,
Luchar…
Llorar fatalmente
Hasta llegar
al epílogo apoteótico de la luz…
porque el final, el desenlace
ha de ser también fatalmente luminoso.
Y Dios, el Poeta, para ganar en este juego tiene que intervenir en la tragedia…
y el hombre, el héroe
tiene que saber que el Poeta,
el que crea y organiza la tragedia es el que sufre más de todos
y el que llora con lágrimas
que el héroe no conoce.
La Creación es la Gran Tragedia
donde la otra…
la nuestra…
no es más que una partida de ajedrez.



Digg
Del.icio.us
Googlize this
Facebook


















Comentarios
Nunca digas:
Ahora que no hay caminos...Ni te anuncia la brisa a mitad de la noche, y la distancia endulza el calor de la brisa y el frío del reproche, ahora que entre los dedos ya no se forman nidos al juntar nuestras manos, y los barcos de sueños se mueren sin destino en puerto amarrados.No sé cómo explicarte lo que nunca te dije cuando el tiempo era eterno, y pintábamos soles que tejían veranos al llegar el invierno.Hoy que no oigo tus pasos y tu imagen se aleja hacia un ciego desierto, ya no puedo explicarte lo que nunca te dije, y es lo que mas recuerdo...
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.