Sábado a mediodía. Plaza del Rey, sede del edificio consistorial de Vigo. Hora de la toma de posesión de Abel Caballero como regidor. Mucho ruido ya a unos metros de la plaza advierte al transeúnte de que algo está pasando. Eran ellos, sí, los indignados. Medio centenar de acampados protagonizaron durante la toma de posesión del alcalde una sonora pitada frente al Auditorio Municipal, donde se celebraba el pleno de constitución de la nueva corporación local viguesa. Sartenes, cacerolas, silbatos y hasta los propios contenedores de basura servían para montar algarabía callejera. Un estricto control de seguridad establecido por la Policía Local impedía el acceso de indignados al pleno de investidura, eso sí, media docena de ellos se colaron en el auditorio con carteles como 'Poco pan para mucho pepino' y acabaron por ser expulsados del recinto por agentes policiales tras alborotar en varias ocasiones la sesión de investidura. Son los indignados y su papel es protestar. ¿Quién sabe hasta cuándo?. Lo más importante es el carácter pacífico de estas movilizaciones.
Esquelas / Defunciones
Pontevedra



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