hemeroteca
Enlaces
Los blogs de nuestros colaboradores
Propón un blog

En mayúsculas, ISMAEL SERRANO por Lidia Mariño

Nuestros Artistas

smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon

ismael_serrano01
"Observando con detenimiento mi entrada (fila 1, butaca 4) descubro que en ningún lugar se lee la palabra “concierto” sino simplemente, en mayúsculas, ISMAEL SERRANO. Muy acertado.
Porque lo que tuvo lugar la noche del viernes en el Centro Social Caixanova no fue un concierto sino más bien un espectáculo, uno en el que se dieron mano el teatro, la comedia, la crítica sociopolítica, la música, y, muy especialmente, la reflexión trascendental acerca de en qué consiste VIVIR.
Como todo buen teatro, la atmósfera del espectáculo nos absorbió en cuanto ocupamos nuestras butacas con un escenario cuidadamente decorado dándonos la bienvenida. Un salón poblado de los objetos más evocadores: como protagonista, un llamativo sofá granate con respaldo en capitoné, libros antiguos, un globo terráqueo sobre un desgastado baúl de viaje, un reloj de pared, un teléfono y una radio de lo más vintage, hermosas lámparas, un perchero de madera y un mueble bar ofreciéndonos un licor especial que despertaba “la memoria o el olvido, según lo que ustedes necesiten”. Bajada de luces y silencio roto por el tic-tac del reloj de pared. Sonido de llaves en la puerta, pasos y el genio irrumpe en escena con su sombrero y su maletín. El espectáculo había comenzado. Nos da la bienvenida a ese su piso en el que nos hemos reunido y, con la familiaridad de los amigos, Ismael nos habla de su vida en el bloque y, sobretodo, de la de sus vecinos, hilo conductor de todas las historias que nos regaló durante la velada. Las aptitudes de Ismael como actor se hicieron inesperadamente evidentes: para cuando quisimos darnos cuenta, nos hallábamos totalmente inmersos en el salón de su casa, recreando con realismo apabullante cada historia de cada tramo de escalera. Tal vez tanta verosimilitud tuviese algo que ver con la penetrante, intensa y significativa mirada con que el cantautor se dirigía a su público. Ventajas de la primera fila.
El monólogo humorístico fue otro de los regalos no previstos de la noche. En medio de las profundas reflexiones, de las intensas emociones despertadas con cada historia, el rumor de las carcajadas hacía acto de presencia por doquier, en los momentos más inesperados, en los más inoportunos, como una suerte de montaña rusa de la que ya no podías ni querías bajarte.
Pero entre tanto humor inteligente también hubo lugar para hacer examen de conciencia sobre la situación actual. De los problemas más evidentes y omnipresentes a las actitudes más íntimas y tácitas, con una crítica implícita por no haber aprendido nada de los orientales para quienes la palabra “crisis” significa “oportunidad”.
La música era el arte del que todos los presentes esperábamos disfrutar. Y lo hicimos, con creces. Ismael Serrano nos ofreció un recital con lugar para sus temas más novedosos, los más emblemáticos, algún inesperado y un casi desconocido en España. Con su personal y turbadora voz, el impresionante acompañamiento de los músicos, sus sentidas interpretaciones, las emocionantes introducciones a cada melodía, el brillo en los ojos que delataba sus pasiones y un buen hacer fuera de toda discusión, el cantautor se metió al público en el bolsillo. Un espectacular directo en el que ni menguó ni se creció, simplemente era Ismael Serrano en estado puro.
Con premeditación y alevosía he dejado para el final aquello que más consiguió emocionarme y elevar el concierto a un nivel que lo sitúa entre los mejores espectáculos que me tenido la suerte de disfrutar: una llamada enérgica y emotiva a convertirnos en protagonistas de nuestras propias vidas. “Acuérdate de vivir” es el título del último trabajo de Ismael, imperativo que convirtió en consigna de la velada. El cantautor intentó –y consiguió– despertar conciencias con sus palabras, invitándonos a no dejar pasar la vida sin vivirla, recordándonos que los sueños son lo que dan sentido a nuestra existencia y encomiándonos, en reiteradas ocasiones, a no invocar a un destino que responsabilizar de nuestra experiencia vital. Cada canción fue minuciosamente elegida como ejemplo palpable de este profundo mensaje. Así, Ismael cantó a los amores imposibles para recordarnos que no existen; hizo balances de vida en los que el ser todavía aprendiz era algo maravilloso ya que tenerlo todo por hacer es indicativo de que seguimos soñando, de que seguimos vivos; recordó intensas vivencias que no han de ser relegadas sólo al dominio de la memoria, y un largo etcétera de historias, emociones y canciones.
En palabras del propio Ismael, los que escribimos lo hacemos porque nos aterra la fugacidad de los momentos. Así, los plasmamos en papel, en un intento por atesorar su esencia; pero en el caso de su espectáculo tal vez la intensidad sea demasiado grande para ser abarcada con palabras."

Fuente foto

Comentarios  

 
+4 #1 Akenatón 15-11-2010 11:32
Impresionante el concierto-espectáculo. Pero no menos impresionante el modo de describirlo. Felicidades por el comentario, más acertado imposible ;)
Citar | Reportar al moderador
 

Escribir un comentario