El local social de la Asociación de Vecinos de San Roque está más florido que nunca estos días. La culpa la tiene la pintora pontevedresa Blanca Rosa de Ron, que con sus flores adelanta la primavera en este tiempo de frío y lluvia. Las flores son su pasión y así lo plasma en sus cuadros.
La razón es muy sencilla, “me gusta pintar flores porque me gustan los colores vivos, me gusta utilizarlos en mis trabajos y las flores me dan la oportunidad de hacerlo”. No es su primera exposición pero está tan nerviosa e ilusionada como si lo fuese, “la verdad es que la aceptación ha sido muy buena, han venido muchos amigos a ver mis cuadros, y me siento muy orgullosa”.
Blanca, usted es una pintora tardía, ¿por qué decidió ponerse un día a pintar?
Pues la verdad no soy pintora por vocación. Yo era ama de casa y estaba muy ocupada con mis cosas. Mi marido, ahora hace años que soy viuda, me dijo un día que debía emplear el tiempo libre en algo que me entretuviera, que tuviese una afición. Al final unas amigas y yo empezamos en clases de esmalte, luego de pintura. Me entusiasmé y decidí aprender un poco más y me apunté a las clases del maestro Aramburu, del que aprendí muchísimo. Ahora hace tiempo que ya no pinto, pero tengo que volver a retomarlo. Mucha gente me pide que vuelva a pintar.
¿Recomendaría esta afición a mujeres que estuvieran en su situación?
Claro que sí, se llega a una edad que no todo es trabajar o quedarse en casa sin hacer nada. Si no tuviera la pintura mi vida sería otra cosa. Aunque te puedo decir que la pintura es una afición muy solitaria, todas las mujeres y hombres una vez que ya son algo mayores tendrían que tener un hobby tan bonito como éste. A mí pintar me relaja y me aporta paz interior.
¿Cuántas piezas tiene?
Demasiadas. Tengo la casa llena de cuadros, casi no tengo paredes para colgarlos todos. Algunos los vendo, pero la verdad es que me cuesta mucho vender un cuadro.
¿Es difícil vivir de la pintura hoy en día?
Yo no vivo de la pintura. Me cuesta vender un cuadro porque les cojo un cariño enorme a cada uno de ellos. Cada cuadro es mucho tiempo y mucho trabajo invertido, mucha ilusión, y la verdad es que el trabajo de pintora está muy mal valorado, lo que se refleja en el precio no es todo el trabajo que hay detrás. Pero lo más duro es ver que alguien se lo lleva. Soy muy sentimental y les cojo cariño.
¿Hay alguno que le tenga un cariño especial?
Sería difícil escoger uno: tal vez la figura de la mujer joven con el camisón, o el de la mujer con el paraguas por el camino,... no sé, cada uno tiene su momento y sus recuerdos.
No sólo hay flores en sus cuadros...
Hay muchas flores porque me encanta pintarlas, pero también hay algún bodegón, algún paisaje como los molinos, el Lago de Castiñeiras, Tremoedo,... y algunos sobre antiguos oficios como el de redeiros, que también me encantan.
Lleva casi 20 años pintando. Viendo esta retrospectiva de su obra ¿cómo ve que ha evolucionado?
Pues es curioso, porque yo retoco los cuadros. No es muy normal que un pintor después de unos años se pare delante de un cuadro para cambiarlo, pero yo lo hago porque creo que así los voy a mejorar: les cambio las sombras, les quito volúmenes,... No es que sea muy perfeccionista, pero después de un tiempo los veo diferentes.



Digg
Del.icio.us
Googlize this
Facebook















