Los hechos sucedieron el día 10 de enero, cuando el ahora imputado denunciaban en estas dependencias haber sido víctimas de un robo con intimidación.
Al parecer y según relataba en su denuncia, cuando caminaba por las inmediaciones de la calle Loureiro Crespo, se le acercaron dos individuos jóvenes por detrás y tras agarrarle de los brazos le empotraron contra la pared, le propinaron un golpe en la cabeza y le robaron la cartera que contenía 800 Euros, una tarjeta sanitaria y una letra china pequeña de oro.
El joven manifestó en dependencias policiales que los individuos huyeron en dirección a la Pasarela no pudiendo ver sus caras.
A raíz de la denuncia los agentes iniciaron las investigaciones para el total esclarecimiento de los hechos.
Una vez citado nuevamente en la Comisaría prestó declaración en estas dependencias y el joven reconoció haber presentado una denuncia falsa, y que lo que pretendía era obtener una tarjeta sanitaria.
Posteriormente, el imputado fue informado de sus derechos como imputado no detenido y de la obligación de comparecer ante la Autoridad Judicial cuando para ello fuese requerido.
***En este sentido hay que reseñar que la simulación de delito es una infracción tipificada en el código penal que consiste en denunciar ser responsable o víctima de una infracción penal inexistente, lo que unido a que la primera obligación de la policía es comprobar los hechos denunciados o conocidos, hace que con cierta frecuencia personas que incurren en este delito tengan que responder penalmente por ello, dándose cuenta en cualquier caso a la Autoridad Judicial, y, en caso de delitos graves como el que nos ocupan, procediendo a su detención.
Asimismo, dichas denuncias falsas causan en ocasiones graves perjuicios en la labor policial, cuyos agentes tienen que afrontar las pesquisas de los hechos denunciados, perturbando de este modo el normal funcionamiento de las unidades de investigación.
Las causas más frecuentes por las que se denuncia una falsa infracción son variadas, bien para presentar la denuncia ante el seguro correspondiente y de este modo obtener un beneficio económico o bien para ocultar un alto gasto económico no justificado ante un familiar que no tiene conocimiento de dicho hecho, o incluso una simple broma o temor por las posteriores reprimendas sobre todo en el caso de los menores de edad.



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