
"Tengo 58 años, siempre pensé que a mis padres les cuidaría yo, cada vez que oía nombrar una residencia se me ponía “la piel de gallina” y pensaba: yo no, nunca meteré a mis padres en una residencia, nunca, ellos se merecen algo mejor. Pero....las circunstancias mandan, mi padre enfermó y los médicos aconsejaron asistencia especializada. Fue entonces al preguntar por residencias, que una y otra vez llegaba a mi Soremay, Soremay es la mejor, me decían, es un mundo a parte,no solo las instalaciones que son de película, sino el trato que dan a los residentes.
Le llevé a la Residencia ¡era cierto! Desde el primer momento le cuidaron, le mimaron, le gastaban bromas, le cuidaban como si fuese su propio padre. No sólo se preocupaban de su tratamiento, su rehabilitación, su alimentación.... Se preocupaban de su estado anímico, conseguían tenerlo contento y animado, lo que yo no conseguía.
A mí me permitían entrar a cualquier hora del día y de la moche, era como si estuviera en casa.
Si estaba comiendo, pasaba al comedor, si dormía la siesta podía esperar en su habitación a que despertara... en cualquier lugar que estuviera o podía pasar para estar con él.
Pasaron 6 meses, los más duros de mi vida, pero a pesar de todo, de su deterioro debido a la enfermead, me sentía tranquila porque mi padre formaba parte de otra familia, la familia Soremay. No sólo tenía el cariño de su familia, sino que también tenía las atenciones, el cariño, el respeto y los mimos de Soremay.
Allí no sólo se preocupaban por los residentes, también por los familiares de los residentes, cuidaban de mi padre y se preocupaban por mi. Fue muy fácil sentir que formábamos parte de la familia Soremay.
Gracias, gracias a todos los que formáis el equipo, un equipo, que con su buen hacer, su humanidad y su ternura hacia nuestros mayores, nos hacen la vida un poco más fácil, gracias también por compartir con nosotros un tiempo y lugar, gracias por hacernos sonreir, cuando la tristeza asomaba a nuestro rostro, por enseñarnos a luchar, día a día, hora a hora, minuto a minuto, sin rendirse, ganando cada día una batalla.
Gracias por enseñarnos a valorar las pequeñas cosas cotidianas, gracias por dejarme formar parte de la familia Soremay. Gracias, muchas gracias!!!!"
Fdo: Mª Cruz Guerra Pereira



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